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LUCAS FOGLIA: A NATURAL ORDER

Lucas Foglia es un joven fotógrafo que creció en una granja de los suburbios de Manhattan. Sus padres fueron unos de aquellos muchos estadounidenses que se subieron al carro de los movimientos de “vuelta a la naturaleza” de los años 60. Por tanto, durante toda su adolescencia, estuvo ligado a la tierra. Sin embargo, también se dio cuenta de que, por muy autosuficientes que se sintieran, en su casa había varios tractores, coches y ordenadores portátiles; y además, su pequeña granja comenzaba a verse rodeada de centros comerciales y supermercados.

Fueron estas disonancias las que le hicieron comprar una furgoneta y viajar durante varios años por el sureste de los Estados Unidos en busca de este tipo de comunidades alternativas. Cinco años de trabajo han dado lugar a A Natural Order, un esplendido libro publicado por Nazraeli Press, en el que recoge su visión personal de aquellas comunidades que, por diversos motivos, han llevado varios pasos más allá la forma estar en el mundo en la que Lucas creció.
He encontrado gente que vive sin dinero, que construyen sus casas con los árboles de sus tierras, o que beben el agua de las fuentes de las montañas. Pero no he encontrado a nadie que viva aislado del todo de la sociedad. Muchos tenían teléfonos móviles, ordenadores portátiles, camionetas todo terreno, paneles solares... Incluso las comunidades que estaban fuera del mapa, sin ni siguiera una dirección postal, estaban conectadas de algún modo.


El trabajo de Foglia documenta un estilo de vida que, en los inicios del siglo XXI, camina en dirección opuesta a las corrientes dominantes cosmopolitas y urbanitas. Su retrato de este mundo es un alegato a la belleza y a esa necesidad humana a la autosuficiencia que, sin ser siempre condescendiente con el referente, nos sorprende cada vez que pasamos página.

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ROBERT ADAMS EN FORMATO ENVOLVENTE

ParisFoto 2009, Julián Garnés García
Cada vez es más complicado disfrutar de una buena exposición que aúne cantidad y calidad presentando el trabajo de un autor en un "formato envolvente". No hablamos del tamaño de las copias, que no tienen porqué ser necesariamente grandes, sino más bien de un conjunto de factores que permiten una auténtica inmersión convirtiendo la visita en un viaje intenso donde cada imagen conecta con nuestros recuerdos y experiencias. La intensidad marca la diferencia entre ver la fotografía y vivir la fotografía. Y, desafortunadamente, esto es algo cada vez más difícil de encontrar en altos grados, en lo que a fotografía expuesta se refiere.

Siempre es un placer disfrutar de copias en pared pero está claro que la intensidad de diez copias en una pequeña sala o galería es algo menor que el que encontramos en una gran exposición como las de CaixaForum, Fundación Mapfre o Reina Sofía, por citar algunos ejemplos. Una autentica inmersión en el universo fotográfico de un autor requiere de un diseño expositivo en condiciones y un amplio espacio que garantice tiempo. No es lo mismo ver una exposición de diez minutos que aislarnos del mundo una hora. Esto es en fotografía lo que al cine la pantalla grande.

La crisis ha supuesto un cambio de paradigma en lo que a mostrar la fotografía se refiere. Hoy encontramos menos exposiciones y más austeras. Por suerte, el auge del fotolibro está viniendo a compensar esta falta de contacto, esta pérdida de intensidad que se produce entre la obra y el espectador. Ante el decreciente presupuesto expositivo, el fotolibro nos ofrece un consumo íntimo e individual mucho más intenso que algunas exposiciones. Las exposiciones de fotografía entran en el terreno de apuesta arriesgada para la iniciativa privada y poco atrayente para la pública. Y no hablemos de la autoproducción expositiva que queda ya como algo casi mitológico.

Por eso siempre nos alegra conocer buenas nuevas como la que nos llega desde el blog de Jon Uriarte ("En bruto"), que publicaba hace unos días un estupendo post sobre los lanzamientos expositivos y editoriales de esta temporada. De entre ellos destacamos en esta entrada la próxima exposición de Robert Adams en el Reina Sofía para el 15 de enero de 2013.

La alegría es doble, por un lado, por la presencia de la fotografía en grandes instituciones públicas como este museo, y por otro,porque vamos a tener la oportunidad de disfrutar de una gran exposición en formato envolvente sin tener que esperar a PhotoEspaña. El formato envolvente está garantizado si nos acogemos a precedentes como los monográficos dedicados a Edward Steichen o Alberto García-Alix por este centro de arte.

Robert Adams
En esta ocasión nos encontraremos con una selección de 250 fotografías que configuran la mayor muestra dedicada a Robert Adams en Europa, con un amplio recorrido por la obra de Adams desde sus inicios en 1965 hasta 2007.
Robert Adams es un testigo perpetuo del cambio en el paisaje del Oeste americano. Decimos perpetuo porque ya lleva más de cuarenta años observando cómo este entorno sufre las alteraciones de la mano del hombre. Adams presenta un paisaje en blanco y negro, desgarrado, arañado por la erosión del hombre, el urbanismo, las talas y otras incisiones que los seres humanos practicamos sobre el entorno despojándolo de su virginidad.

Su trabajo podría considerarse una antítesis al de su compatriota Ansel Adams, aunque ambos guardan en el fondo un sentimiento conservacionista que expresan de formas opuestas. De la belleza casi onírica de los paisajes de Ansel a la crudeza desalentadora de las imágenes de Robert.

Robert Adams llegó a la fotografía por casualidad. En 1967, la Universidad de Colorado Springs, donde era profesor de literatura inglesa, organizó un coloquio sobre el paisaje del Oeste norteamericano y le encargó una serie de fotografías sobre los alrededores de la ciudad. Este trabajo supuso un reto para él ya que apenas poseía conocimientos técnicos sobre fotografía y, a la vez, le descubrió un mundo que le haría abandonar la enseñanza para recorrer territorios que aún poseían ese lado salvaje de la leyenda del Oeste americano. Robert es, sin duda, un fotógrafo esencial en la historia de la fotografía estadounidense ya que ha sabido construir de forma ejemplar su propio lenguaje, evolucionando desde sus primeros trabajos en los años sesenta.

Robert Adams
Robert Adams
Robert Adams
Robert Adams
Robert Adams
Robert Adams
Robert Adams
Robert Adams, nacido en Orange (Nueva Jersey) en 1936, es conocido por sus imágenes en blanco y negro del oeste de Estados Unidos. Fue galardonado con el Premio Hasselblad 2009, uno de los más prestigiosos del mundo dentro del campo de la fotografía, por ser uno de los fotógrafos ‘más importantes e influyentes de los últimos 40 años’, según señaló el jurado en su fallo. Está representado por la galería Fraenkel en San Francisco y la Matthew Marks Gallery en Nueva York.

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NOPHOTO NOPARA

Juan Valbuena
Que soy fan rendida de Nophoto ya lo deben de saber muchos, pero que ellos se lo ganan a pulso cada día quizá no tantos. Hace unos días presentaron en su sede de Madrid la culminación de su genial proyecto El último verano, un periódico con los contenidos del blog que durante este verano pasado el colectivo desarrolló. Es la primera vez, que yo sepa, que se hace algo así en el ámbito fotográfico nacional (e internacional?), convertir un blog en periódico. Larga vida a los blogs y larga vida al papel, claro que sí!.
"Tras los recortes anunciados por el Gobierno el pasado 11 de julio, NOPHOTO ha decidido documentar la evolución del verano más inhóspito y desalentador de nuestra historia reciente. Por si después de éste ya no hubiera otro. Por si desaparece de nuestras vidas el verano. Este blog narra por tanto un estado de inquietud. Sus contenidos son frágiles y discontinuos, asociados a la naturaleza precaria de los tiempos que vivimos. Pretende describir y rememorar las emociones de esa experiencia en vías de extinción que llamamos verano".
Un blog maravilloso que nos ha regalado viajes, reflexiones y emociones. Valga como ejemplo el cierre que hizo Jonás Bel, dejando que la lluvia que llegó tras el estío (a mantas) se lo llevara todo.

"Hoy no ha sido A. sino yo quien se ha encontrado una foto abandonada. La he descubierto mientras iba hacia el estudio. Al recogerla y observarla no he podido evitar recordar que todos estos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia".




Algunas páginas del periódico "El último verano"

Los Nophoto se declaran enamorados de la edición fotográfica, que cada vez cuidan más y más, haciéndola siempre avanzar un poco más allá (son los impulsores, junto a otros, de Book in progress), pero no podemos olvidar que esto de ser pioneros lo llevan en la sangre. Fueron los primeros en impulsar, hace muchos años ya, Proyecta, una iniciativa para exponer el trabajo de los autores mediante proyecciones en la calle. Sus inauguraciones de PHE en la Plaza Dos de Mayo y sus sesiones abiertas en unos billares de Madrid ya son históricas.

También fueron los primeros en declarar su amor rendido al mundo rural y lo demostraron participando en la creación de otro blog colectivo, Vegaviana. Memoria colonizada, que se enmarcaba dentro de Campo Adentro, un gran proyecto sobre "territorios, geopolítica, cultura e identidad en las relaciones campo - ciudad en España, hoy".

Ahora se atreven, por fin, a enseñar lo que saben. Ya lo habían hecho a modo individual algunos de ellos (magistral el taller de Photocouching expréss que nos regaló Juan Valbuena aquí en Murcia hace unos meses) pero ahora la noticia es que han creado un programa completo de formación que han llamado Tandem y Coaching.
"TANDEM es un programa de seguimiento individual de proyectos fotográficos por parte de un miembro de NOPHOTO a elegir y COACHING es un programa de talleres especializados que buscan orientar y acompañar el desarrollo profesional de un proyecto fotográfico personal".
A disfrutarlos!
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EXPLORAR INFANCIAS, EXPLORAR ABISMOS

Margaret M de Lange, Daughters
La inocencia en la infancia forma parte de la mirada del adulto. En el fondo no tiene que ver tanto con el niño. Mirar la infancia es “mirarse” atrás y el asunto es complejísimo. Volver la vista atrás pone a flor de piel toda una colección de sentimientos, del placer al dolor, la rabia, la angustia, el alivio o la tristeza… A menudo la infancia la revivimos con nuestros hijos, que sin darnos cuenta se convierten en el vehículo con el que reparamos nuestros propios desencantos, creando irremediablemente otros, que ellos remendarán en sus propios hijos. No hay infancia perfecta, nunca se cierra el círculo. 

Explorar la infancia es explorar abismos y Margaret M. De Lange te deja al borde con absoluta maestría en su libro Daughters.

Todos tenemos nuestro Moby Dick. Esa enorme ballena blanca que perseguimos durante toda la vida, mejor no darle caza nunca, porque el deseo, como mucho, mejor tenerlo en la punta de los dedos, no lo queramos tener más cerca. No queramos.
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VERU ICHÉ Y SU CUADERNO DE SUEÑOS

Nacida en el Mar de Plata (1972, Argentina) pero afincada en Palma de Mallorca (España), Veru Iché representa, sin duda, una corriente de aire nuevo en la fotografía aunque sus imágenes parezcan sacadas de un estudio del XIX. Representada por Blanca Berlín desde 2009, esta autora acaba de ser premiada en la última edición de Madrid Foto (ABC 10/06/2012), donde tuvimos la suerte de contemplar su obra. El jurado dijo que su trabajo contenía "una sucesión de miedos, tradiciones y lazos borrosos, que nos remiten a la incertidumbre y la subjetividad del pensamiento humano". Elena Ochoa, a la que no se le pasa una, ya reconoció su trabajo y se lo becó dentro del proyecto C Action en C Photo Nine y le compró la serie "La señorita", que ahora forma parte de la colección de Ivory Press.

Con maravillosas resonancias de la obra de Francesca Woodman y Sarah Moon, con la que comparte su doble faceta de fotógrafa de moda, sus imágenes están llenas de capas de significado que se superponen a la vez con delicadeza y fuerza, creando un conjunto que sobrecoge, seduce, sorprende y engancha.

Hay pocas referencias a su trabajo en la web pero en El blog de Paco podéis encontrar una magnífica sobre el "Almanaque autómata" que hizo para Blanca Berlín en 2011, con Jaime Compairé, y en la revista Menú un esplédido porfolio, donde explica cómo empezó en la fotografía y de dónde nacen sus imágenes, de las que hemos extraído estos fragmentos.
"Vamos a imaginar que escribo desde un lugar remoto donde las cosas no suceden de la forma en la que estamos acostumbrados y, en este lugar, una vez al mes regalan cuadernos por la calle para que escribamos nuestros sueños. Muchos de estos cuadernos ya escritos se encuentran por las aceras, en los cubos de la basura, en museos, baños públicos, cajas fuertes, etcétera...
Encontré uno que decía "Los seres que habían decidido convertirse en otros seres se desnudaron con humildad. Tan puros, bellos, casi santos, casi vírgenes, volaron hasta las ramas de los pocos árboles que quedaban en pie y desde allí, junto a los pájaros y otras alimañas preciosas, observaron la guerra en la que se debatía la miseria y lloraron por todo y por la cercana nada, lloraron incansables. Para muchos ese llanto fue una provocación".
A partir de los textos encontrados y propios de la literatura de los sueños confecciono las escenas de mis fotos, que suelo trasladar a escenarios naturales. 
Trabajo también con la recreación del recuerdo. Por ello, siempre intento que la gente me cuente historias, sobre todo la gente mayor. A medida que pasa el tiempo, el recuerdo se hace parte del sueño o ambos se alimentan del mismo plato. La mente inventa todo el tiempo, acomoda, transforma y ésto es lo interesante para mí, descubrir cómo este ejercicio transforma la realidad".
"En este lugar remoto donde vivo ahora, la mentira no es una atrocidad, se vive como algo creativo, no es castigada porque se usa con fines libertarios. Las fotos que confecciono son un intento de rescatar estos inventos de la mente y coleccionarlos como un tesoro. Cada una es un extracto que contiene la información más salvaje de mis mentiras".
"Aunque es importante para mí crear imágenes que puedan dar lugar a otras historias, muchas veces más increíbles que las propias, debo reconocer que en mi obra hay una fuerte intención de manejar estas historias como si fuesen recuerdos, de la misma forma que actúa el subconsciente en relación con el momento de reconstruir cualquier episodio, sobre todo los propios, enlazando, inventando los encastres, borrando lo que no queremos recordar o hasta  aumentando las tragedias; múltiples ejercicios mentales que intento reproducir en mi trabajo".

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